Protección frente al sol

La piel es el órgano más extenso del cuerpo, tiene una superficie media de 1,6 m2 y un peso de aproximadamente 4 kg. La piel tiene múltiples funciones, entre las que destacan la función inmunológica y la función barrera.

El sol es una fuente de energía que desencadena una serie de procesos biológicos y bioquímicos esenciales para la vida del hombre, pero una exposición inadecuada, provoca daños a la piel: quemaduras, envejecimiento prematuro, alteraciones del sistema inmunitario, afecciones dérmicas, e incluso puede provocar cáncer de piel.

Cuando tomamos el sol, estamos expuestos a dos de sus radiaciones, que la ciencia ha determinado como altamente peligrosas para nuestra piel, los rayos UVA y los rayos UVB.

Los rayos UVA acaban con el colágeno de nuestra piel provocando el envejecimiento prematuro de la misma, y los rayos UVB son los que nos producen las quemaduras inmediatas. Ambos contribuyen al riesgo de padecer cancer de piel.

Los últimos estudios científicos y recomendaciones de la Unión Europea, aconsejan una serie de condiciones que deben reunir los productos fotoprotectores, así como, una serie de precauciones que debemos adoptar, para evitar los daños ocasionados por una inadecuada exposición a los rayos solares.

Cómo debemos tomar el sol

  • Debemos aplicar el protector antes de la exposición.
  • Reaplicar con frecuencia para mantener la protección, especialmente después del baño, cuando se suda o después de utilizar la toalla.
  • Es peligroso aplicar una cantidad menor de la recomendada. La cantidad media para todo el cuerpo de un adulto es de 35 gr. que equivale a cinco cucharadas de café. Atención: la aplicación de menos cantidad conduce a una reducción significativa de la protección.
  • No permanezca mucho rato al sol, aunque emplee un producto de protección solar.
  • Los bebés y los niños pequeños no deben estar nunca expuestos a la luz directa del sol.

Cuál es la protección que más nos conviene

El sol no afecta en todo momento y a todo el mundo por igual. Para elegir el fotoprotector más adecuado hay que tener en cuenta esencialmente dos tipos de factores:

A. Factores ambientales: índice ultravioleta (UVI), es la medida de la radiación ultravioleta máxima en la superficie de la tierra. Varia según la época del año, el lugar y la hora del día, el valor más alto se da al medio día y en ausencia de nubes. Sus valores van de 0 a 16 (0 indica el riesgo mínimo y 10 o más el máximo.

B. Factores individuales: edad y fototipo. El fototipo define el tipo de piel, y va desde el 1 (piel blanca-lechosa, prácticamente no se pigmenta y sufre intensas quemaduras solares), al 6 (razas negras, intensamente pigmentadas, no se queman nunca). Los fototipos más habituales en Europa, son el 1, 2, 3 y 4.

Nivel de protección necesario según el fototipo y el UVI:

UVI Tipo 1 Tipo 2 Tipo 3 Tipo 4
1-3 Media Media Media Media
4-6 Alta Alta Media Media
7-9 Muy alta Alta Media Media
10 ó + Muy alta Muy alta Alta Media

Cómo debe ser el Fotoprotector

  • Los productos de protección solar deben de protegernos tanto de los rayos UVA como de los UVB.
  • El denominado “Factor de Protección Solar” (FSP) de los productos de protección solar, sólo indica el factor de protección contra las quemaduras (rayos UVB).

Debe usarse para denominarlos, una de las siguientes 4 categorías:

Protección Baja / Media / Alta / Muy Alta

Cada categoría corresponde a los siguientes índices de protección:

Protección Factor UVB Factor UVA Ldo. Crítica
Baja de 6 a 14 de 2 a 4 + de 370 mm.
Media de 15 a 29 de 5 a 9 + de 370 mm.
Alta de 30 a 59 de 10 a 19 + de 370 mm.
Muy alta 50+ (60 ó más) 20 ó más + de 370 mm.